|
Aunque el gran filosofo frances Jean Paul Sartre lo definio perfectamente en su obra de teatro Huis-clos (el infierno son los otros), existen muchas personas que ignoran esta clase de advertencias hasta que es tarde, demasiado tarde.
Por ejemplo, cuando invitan a su casa, en un encuentro casual, a esos parientes lejanos que hace años que no ven y, no contentos solo con invitarlos al pasar, le escriben la direccion e incluso el numero de telefono.
Una mañana, puede ser una semana o diez años despues, al abrir la mirilla ese inocente se encuentra con un monton de desconocidos que dicen ser sus parientes y a los cuales le cuesta reconocer porque todos parecen mas avejentados y avinagrados de lo que su memoria podia recordar.
El motivo de esa visita es hacer un chequeo, in situ, de lla propiedad del cual saldrian chismes durante meses y mas meses. Chismes que alegraran al resto de la familia que, mas alla de las estampas costumbristas, suele disfrutar esta clase de situaciones.
Sin embargo, esto no es tan negativo como puede pensarse porque una visita invasiva de los parientes obliga a la persona propietaria del lugar a ver las fallas de su vivienda, esos pequeños detalles que suelen pasarse de largo.
Una vez hecho ese control, la persona propietaria del lugar, el pobre hombre o mujer que recibio la visita invasiva de sus parientes, puede llamar a Vijoma, una empresa especializada en realizar reformas de viviendas en Madrid.
Para más informacion solo visite la pagina web de Vijoma: www.vijoma.es/

|